Históricamente, el macramé viajó con marineros y se popularizó en la época victoriana, pero hoy, su encanto reside en la simplicidad moderna y la conexión con lo natural. Cada tapiz, colgador de plantas o accesorio que creamos está diseñado para ser un punto focal que suaviza y ambienta. A través de la vibración de las fibras naturales y el juego de sombras que proyectan sus nudos, el macramé introduce una capa de calidez táctil y calma bohemia en tu hogar, transformando las paredes vacías en declaraciones de estilo pausado y consciente.

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